jueves, 11 de junio de 2009

Síndrome de Diógenes



Me sorprendo a mí mismo
regresando al refugio
de la noche,
prófugo de la lluvia
de tus lágrimas.
Me pierdo entre palabras
que guardan los secretos
de los mejores versos
que me niego a escribir
o me niega tu ausencia.
Y en el desorden cálido
que me presta Diógenes
me quedo con su síndrome
y guardo en mi habitáculo
de poeta indigente
todo lo que me encuentro
en los contenedores
de la ciudad dormida:
Residuos de naufragios
en “hablar por hablar”.
Fotografías veladas
y espejos de vampiros
rotos en mil pedazos.
Cáscaras de recuerdos,
(dulce olor a podrido),
cartones de miseria...
Y ahora que ya no fumo,
colillas con las huellas
del carmín de tus labios.

***

Miguel Cobo Rosa

3 comentarios:

Isabel González dijo...

Qué bonito! Me ha encantado. Seguro debiste encontrar un día ese amor talla XXS y no sé si te lo probaste a ver si te valía. Nunca se em ocurrió, fíjate, que hurgando en el container de lo orgánico pudiese haber amores inservibles de todas las tallas.

Un abrazo,

Miguel Cobo dijo...

Isabel, desde el primer momento establecí una clara y curiosísima conexión entre tu microrrelato y mi poema. Es muy jugosa la metáfora de los contenedores.

Me alegra que te haya gustado.
Un abrazo.

Francisco Machuca dijo...

Bello en todos los aspectos.
Un cordial saludo.