viernes, 5 de junio de 2009

El río se detiene

A veces pienso que el río se detiene
y contempla el paso de la vida
que va dejando el hombre.
Afán de ir y venir. Una estela
de pasos incesantes
persiguiendo las huellas indelebles
de alguien que se acercó
hasta la tenebrosa orilla del tiempo inexorable.
Y allá varada espera
la barca de los sueños ilegibles
con sus músicas mágicas: agua, agua,
quietud del alma líquida del triste
que contempla su rostro vencido
por los surcos de los días sin memoria,
arboleda sin viento, lunas sin beso.
Sólo la orilla opuesta
atisbada en las sombras que la bruma proyecta,
intuye una exigua esperanza.


Miguel Cobo Rosa

5 comentarios:

Alfonso C. Cobo Espejo dijo...

Gracias por enseñarme cómo llegar al mar a través de tus ríos de aprendizaje y sabiduría. Bienvenido al mundo de los blogs. Tu hijo.

Capitán Clostridium dijo...

"Ríos de aprendizaje", y afluentes y ramificaciones... ¿Se puede decir tanto?
Felicidades Alfonso.

Miguel Cobo dijo...

Gracias, Alfonso . En la clase escolar de Geografía nos decía el maestro que el Miño lleva la fama y el Sil lleva el agua. Si por razones estrictamente geobiológicas tú eres el afluente, pronto llevarás más "agua" que el río-padre ( si no, al tiempo).

En cuanto al comentario del capitán, me ha emocionado.

Y ya va siendo hora de dejar constancia de que eres tú, Alfonso, el autor de la espléndida foto portada del blog.

Isabel González dijo...

Que bien verseas Miguel, disculpa no haberme detenido antes en tu blog como se merece, ando un poco líada ultimamente.
Un abrazo.

Miguel Cobo dijo...

Gracias, Isabel. Te conocí a través de tus comentarios en "1.017 cuentos..." y me sorprendió tu fecunda y original creatividad. Es apasionante comprobar cómo surgen estas afinidades y reacciones en cadena en este mundo de la blogosfera. Nos seguiremos viendo en estos ámbitos.
Otro abrazo.