sábado, 3 de octubre de 2009

Julia Anula, hija de Cayo, aquí yace


"Julia Anula, hija de Cayo, aquí yace.
Por el hado nefando amenazada, poco vivió:
la muerte la arrebató cuando contaba dieciocho abriles
de su joven edad.
Dile, oh viandante, séate la tierra leve."
(Lápida romana. Museo de Mérida).




Que jamás puede ser la tierra leve
para tu cuerpo en flor,
oh, Julia Anula, dieciocho
abriles en silencio
y en terrible quietud.
Que pesa, y duele, y amordaza
esa oscura tierra que te inunda
los ayer limpios ojos,
la boca soñadora
de un beso iluminado,
los derruídos pechos
tan sólo acariciados por el frío.
No eres ya ni recuerdo, Julia Anula,
ni siquiera ceniza en columbario,
mas perdura tu huella en el granito
proclamando tu presencia fugaz
¿Qué praderas habitas,qué lagunas
reflejan tu silueta de gacela,
qué bronces de campanas se alimentan
con el llanto lejano de tu voz?
Los dioses te acogieron
con la esquiva sonrisa del que oculta
un error disfrazado de destino,
que no es justa la muerte
si la vida es promesa no cumplida.
Perdónalos y duerme
un sueño de truncadas primaveras
entre tus manes familiares,
mi dulce Julia Anula,
triste memoria de muchacha,
sólo nombre,
definitivamente piedra.


Antonio Porpetta

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy, muy, muy bueno, Miguel. Lo tuyo es serio.
Rigoletto

Miguel Cobo dijo...

Rigo, ¿has escuchado el poema recitado en "Cervantes virtual"? Pincha en el título: ¡Emocionante! Lo serio, por cierto , es lo de Antonio Porpetta (no lo mío). Desde luego es también uno de mis poemas preferidos, que bajo el epígrafe "Otros ríos" conformarán la antología
personal del blog.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Qué manera de empezar el viernes. Gracias, Miguel. Porpetta en la memoria a partir de hoy. Abrazo caniculero, aunque a esta hora, menos...