jueves, 31 de marzo de 2011

Autorriografía (boceto)

                                     Libros de escolaridad: Miguel (1959) y Mª Carmen (1965)
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    Antes de nacer tú,  yo ya existía. Recorrí varios años de tu sueño navegando en la nada. Aprendí a hablar antes del grito umbilical de tu designio. Sudé la tinta azul de las palabras nuevas domando el pulso del destino con la frágil caligrafía de tu inexistencia. Brotó la sangre de la primera herida junto al cri-cri del grillo y el perfume del tilo. El terror me asaltó con su desvalimiento junto al brocal del pozo, la boca del abismo, antes de que tus miedos germinaran la luna. Acaricié otra piel antes que una placenta te envolviera en su amniótica seda. La mano del abuelo me acompañó a la música y a su explosión festiva de alegres pasacalles de la banda del pueblo, sin que aún presintieras la canción de tu vida. Jugué con un hermano, cantó el gallo mil veces y mis padres urdieron la trama del cariño para con esos hilos poder amarte luego, porque tú aún no estabas.

    Por fin trazó el azar sus líneas convergentes con otra perspectiva de olivares y ríos y apareciste tú, ignorante de todo, sin que yo lo supiera. Seguí creciendo luego y tú aprendiste todo lo que yo ya sabía: Las risas y las lágrimas, los colegios y el cine y las cuatro estaciones de cromos repetidos para luego rodar el film de nuestros sueños por caminos distintos que fueron describiendo sus trazos sinuosos. Algún día se cruzaron, tal vez, o pasaron muy cerca sin saberlo nosotros. Niños y adolescentes madurando el destino con células y amores que estuvieron a punto de torcer nuestra flecha. Días de fiesta y risas, amaneceres nuevos de cuerpos que emergían sus deseos y sus sueños a muy pocos kilómetros como si fueran miles.

    Un día de septiembre se produjo el milagro que iluminó su noche con luces de verbena que querían ser estrellas. Tu belleza serena inundaba el espacio. No sé quién notó antes el sismo de las células con epicentro allí. Las primeras palabras cuajaron un silencio que confinó al ruido. El bullicio exterior, la algarabía de feria, eran testigos mudos. Los ojos estallaron en miradas antiguas que venían del origen del corazón humano. Llaman enamorarse al azaroso encuentro. Bailamos las canciones que tocaba la orquesta, Dio come ti amo, con un abrazo tímido convertido en temblor y el frío de las manos de aquella madrugada cuyo abrazo perdura en la piel de los días que nos hicieron buenos en el mar de las sábanas.

   Así la vida escribe.


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14 comentarios:

Marisa dijo...

Miguel, tu autorriografía es sinceramente bellísima.
Has descrito cursos de dos ríos casi paralelos que al final se encuentran, se cruzan, entremezclan sus aguas, y el río baja cantando su "eterna estrofa de agua", "palabras de amor, palabras".

Precioso trayecto el de tu río de hoy.
Un fuerte abrazo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Hermoso como tenía que serlo siendo una historia hermosa. El texto es un río, fluye. Tú eres de ríos, Miguel, escribes como si un río te atravesara, como si no hubiese esa certeza del desembalse del agua en el proceloso mar, como si todo fuese vida y la vida a espuertas manara desde adentro, con los tuyos, con tu Mari Carmen, con tu corazón de la otra orilla. Buena manera de terminar un jueves agotador. Me pido releerlo, con vuestro permiso.
Silencio-

mjm dijo...

A veces ocurren milagros
me refiero a sucesos improbables
que te dejan el corazón sin defensas
(ni falta que hacen)
como que alguien sin buscarte
te encuentre


Entonces

sólo cabe

respirar despacio

llena de extrañeza

ante tanta maravilla.

Miguel, me ha emocionado tu texto. Aunque ya conocía esa historia, tu descripción me parece bellísima.
Besos .

Irene Bebop dijo...

Es más que precioso, Miguel. No tengo palabras.

Un beso. Yo también me pido releerlo de vez en cuando :)

Kaperusita dijo...

Felicidades, por haberla vivido, por compartirla y por hacerlo de esa manera que toca directamente al corazón.
Orgullosa de que me diera tiempo a disfrutarla, orgullosa de haber llegado a tu blog:)

Miguel Cobo dijo...

Marisa, gracias una vez más por acercarte a la orilla con los ecos de las palabras de Gerardo Diego, con este trasvase emocional tan generoso.

Abrazos, mi amiga.

***

Emilio, tan de ríos que llamándome Miguel, casi Miguel Ríos (ja,ja,ja). Ya en serio, me estáis emocionando. Y a fuer de ser sincero, me ha parecido un tanto arriesgado, este strip tease íntimo. Por razones obvias. Pero, en fin, hay que intentarlo al menos. Un blog -lo dije en otra ocasión- también es un bloc.

Un fuerte abrazo

***

María José, tú nos conoces, compañera y amiga. Tantos ratos compartidos, tantas conversaciones en la Sala de profesores...Y la emoción, como fuente inagotable, siempre en juego. Gracias por todo, una vez más.

Besos.


***


Irene, tú también, imprescindible en este foro de amistad compartida, con la voz joven de una ex-alumna tan reciente en el tiempo. ¡Cómo te agradezco que estés aquí, con tu fidelidad generosa! Tú me abres los ojos a tu tiempo, con tu mirada lúcida.

Besos


***


Kape, llegaste desde Alberto y te has quedado. El azar -también- de este medio prodigioso, que nos permite compartir tantas emociones y conocer a personas tan auténticas como tú.

Agradecimiento infinito

Alberto Granados dijo...

Nuestras vidas son los ríos, etc. Y nuestros amigos desembalsan hectólitros de sensibilidad y humanidad que fluyen remanasadas como el breve paso de nuestra vida, aquí rescatada a través de esas vivencias tan universales que Miguel desnuda con tanta belleza. Gracias. Mil abrazos de este modesto afluente.

AG

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

Querido Miguel, tu autorriografía es de una belleza y de una confesión hecha eco de vidas contrapuestas. Hemos atravesado este río contigo, lo hemos vadeado y hemos amasado entre los juncos el mejor arrozal. Un abrazo amigo y enhorabuena!

Miguel Cobo dijo...

Alberto, me ha gustado eso de vivencias universales. Es así y ayuda a vencer el pudor innato, necesario, para no caer en la desmesura (y el ridículo) de los reality. Piezas de equilibrio (ya sabes).
En cuanto a modesto afluente, de eso nada: Ríos paralelos, iguales y (espero y deseo)de largo recorrido en la amistad y en la vida.
Un abrazo riográfico y caudaloso que viene de nuestros cursos altos.


***

Joaquín, ese eco tuyo que resuena en la orilla, después de vadear el río juntos en sus tramos tranquilos, es un eco que se multiplica en las altas montañas del mundo. Procede de tu voz limpia, clara y universal. Oirla aquí me produce una emoción muy especial y un agradecimiento infinito.

Un gran abrazo, amigo.

Carlos de la Haza dijo...

Plasmas con sobriedad vivencias que nos evocan la más dulce infancia, ¡Cuántas veces se cruzan, sin apenas mirarse, almas gemelas, vidas paralelas!
Mi enhorabuena y que sepas que, desde hace días, tienes un admirador y seguidor de tu RIOGRAFÏA.

Miguel Cobo dijo...

Muchas gracias, Carlos. Fue un placer conocerte en la inauguración de la exposición Iluminar la palabra de nuestro común amigo Antonio Monterroso. Recuerdo el buen rato compartido de agradable e interesante conversación.

Un abrazo, amigo

Alfonso C. Cobo Espejo dijo...

Este texto es de una belleza, sensibilidad y sinceridad infinitas. Me ha encantado papá. Y los azares se encadenan y nacen otros nuevos como yo, que soy fruto de vuestro azar. Un fuerte abrazo!

Luisa dijo...

Anda chaval, que cosa mas bonita. Eres una prenda, ya le vale a tu mujer.

Miguel Cobo dijo...

Alfonso, corren ríos de sangre, pero bien encauzada; no derramada.

Abrazo super-riográfico.

***

Luisa, gracias. Son las cosas del querer, como dice la copla.

Besos.