domingo, 30 de mayo de 2010

Canción cinco





Por los puentes de Zamora,
sola y lenta, iba mi alma.

No por el puente de hierro,
el de piedra es el que amaba.

A ratos miraba al cielo,
a ratos miraba al agua.

Por los puentes de Zamora,
sola y lenta, iba mi alma.




Blas de Otero

4 comentarios:

Miguel Cobo dijo...

Quiero agradecer a Ana y Gloria, profesoras del IES Blas Infante de Córdoba, que hayan publicado unos de mis sonetos en el blog del "El poema de la semana", que podéis encontrar en mi lista de blogs.

Anónimo dijo...

Acaqbo de verl y verte. Una magnífica iniciativa y una gran labor de selección.
Alberto

Isabel González dijo...

Me gusta encontrarte en la elección de otros ríos, seguro que bañan e inspiran también al tuyo. Un beso Miguel.

Miguel Cobo dijo...

Sí, Isabel, uno en realidad no es más que un riachuelo. Pero, paradójicamente, me nutro de otros ríos principales (que serían mis afluentes). En realidad esta cuenca lírico-hidrográfica la inició un tal Jorge Manrique. Por cierto, habrá que dejarlo fluir por el blog ya mismo.