martes, 29 de noviembre de 2011

Cantos rodados



Escucho el rodar de los cantos:
canción del río como un coro de piedra.
En la orilla
tiembla el junco como un pájaro
perseguido en su vuelo por el aire sutil del desamparo.
La transparencia del agua
refleja la conciencia herida del tiempo.
Se sumerge hasta el fondo. Allí se precipitan
los sueños. El sedimento turbio
que nos deshabita.

            ***

10 comentarios:

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Fluviales y líricos.
Estamos en el rio, en el de Heráclito y en el de Miguel Ríos. Los de Manrique y el de Springsteen. Ríos que ya son tuyos de solo nombrarlos, my friend.
Poema nocturno y fluvial, que leo a poco de cerrar la jornada.
Soñaré corrientes. Me dejarán dónde. Abrazo desde el puente.

Alberto Granados dijo...

Con sutil desamparo y con ese sedimento turbio y onírico me dejas cada vez que te leo. ¿para cuando ese poemario riográfico en prensa? Ya va haciendo falta.

AG

Marián dijo...

Preciosísimo poema que he leído con los ojos entornados...esa transparencia del agua acariciando las piedras, ese entorno de soledad que invita a soñar, ese sonido como música de fondo...todo es como una escena creada sólo de usted para mi.
Gracias.

Rodolfo Serrano dijo...

Joder, qué bueno....

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

Estoy con Alberto Granados y con Rodolfo Serrano. "Canción del río como un coro de piedra". Me encanta, y además es un poema algo hermanado con mi libro "Delta", quizá el más riográfico de todos los míos. Un abrazo muy grande Miguel!

A.Torrante dijo...

Te voy a ser sincero Miguel, muy bella la poesía, pero en cuanto a cantos, a mí me gusta ver el agua correr entre otro tipo de cantos...Algunos tal vez más rodados que otros...pero "a canto regalado, no se le buscan los pelos".

Marisa dijo...

La conciencia herida del tiempo erosiona los cantos de la orilla de la vida. Los forma y tranforma en elementos circulares espejos del universo. Cantos ancestrales entonados en los pentagramas irregulares del río de la vida.

Con tus versos hasta he podido oír a esos cantos rodados escondidos entre solitarios juncos. Hermoso, lírico y sonoro, Don Miguel.

Un beso, poeta wallano.

XuanRata dijo...

Leo tus versos varias veces, los dejo rodar y cantar, entro en el lugar y en el instante y soy el junco por volar. Y todo gratis. Gracias por tanta intensidad, Miguel.

Miguel Cobo dijo...

Emilio, tú aquí no eres afluente, sino río principal. Confluimos en la ciudad riográfica en nuestra fraternidad fluvial.

Un abrazo, mon ami,

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Alberto, ¿para cuándo un Alberto Granados editor? O meceneas. Pero ya sabes quje a mí me basta tenerte como amigo en nuestros paseos por la orilla de la vida , que es el río.

Un abrazo.

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Marián, me emociona tu comentario y desemboca en mi alma como un río de afecto. Pero si no me hablas de usted, te sentiré más cerca.

Besos agradecidos.

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Rodolfo, si la ponderación de lo bueno alcanza la expresividad de tu exclamación y procede de un gran poeta como tú, yo te respondo:¡Joder, qué alegría!

Gracias, amigo.

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Joaquín, hermanarme contigo en la fluvial querencia me hace feliz. Construiré un dique emocional para que el río no se desborde.

Un gran abrazo, gran Joaquín.


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A. Torrante, a mí también me gustan The Rolling Stones y prefiero su "canto" a un cantazo.

Gracias, amigo, por tus divertidos comentarios.

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Marisa, me has recordado a mis alumnos adolescentes de hace un par de cursos con ese Don Miguel reverencial que me abruma. Pero tú sabes que somos ríos "y en llegados son iguales los... mis amigos fluviales"


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Xuan: Junco o canto, canto o junco, tanto monta, monta tanto.
¿Qué no habrás fotografiado tú?

Un abrazo y mi admiración siempre

Miguel Cobo dijo...

Alberto, eso de "meceneas" qué raro suena.¿Me estás contagiando tus dislexias?