lunes, 27 de junio de 2011

Kavafiana




I




Cuando aparezcan


trata de asirlas, poeta,


aunque no consigas retenerlas,


esas visiones eróticas.


Sitúalas, veladas, en tus versos.


Trata de asirlas, poeta,


cuando aparezcan en tu cerebro


a medianoche, o en el brillo del mediodía






Konstantinos Kavafis








II



Cada mañana de aquel verano

ella yacía, casi desnuda,

en la arena.

El sol la contemplaba

con su ojo de fuego

y doraba su cuerpo a él entregado.

Todas las noches de aquel verano

ella dormía, desnuda,

sobre lienzos chambray.

La luna se encelaba

en su piel ondulada.

Sus frutos silvestres sabían a mar.



Miguel Cobo.



Imagen: Desnudo en la playa (1933) - Paul Devaux
 
 
                   ***

9 comentarios:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Entre Kavafis y usted el día arranca bien.
Vamos a ello.

Kaperusita dijo...

Muy acorde con el tiempo altamente estival que corre, donde apetece abandonarse y dejarse mimar por la luna más que por el sol. La diferencia está en que el sol ya nos tiene y a la luna hay que desucirla para que te tome.
Bonitos poemas, pero me quedo con el tuyo, ya lo sabes :)

Anónimo dijo...

Kavafis es Kavafis, pero Miguel Cobo es muy bueno, sin la menor duda. Noche y día poéticos, sol y luna de dos maestros. Se agradece esta incursión estival.

AG

Ramón Besonías dijo...

Kavafis me recuerda un tanto a Pessoa. Situa al poeta en un universo inexistente, pero deseable, futurible, deseable. Los dos se deleitan en la contemplación plácida de ese espacio, ese tiempo de nadie, y parecen desear quedarse en él. No quieren que se haga realidaf; les basta con soñarlo, tener la experiencia fundante de permanencer por siempre en ellos, sin necesidad de que la realidad estropee una buene utopía.

mjm dijo...

Acabo de llegar del mar de darme baños de sol y de luna. Me gusta mucho tu poema ajalá sea el presagio de lo que me pase este verano.
Nos vemos mañana en la cena.
Tenemos que hablar de muchas cosas compañero...

Marisa dijo...

Has sido obediente a Kavafis y has retenido magistralmente esas visiones eróticas doradas por el sol y onduladas por la luna.
Me han gustado mucho los versos que hoy has dibujado en la arena, Miguel.

Besos kavafianos.

Malena dijo...

¿Cómo se puede comentar algo tan hermoso, sin estropearlo con las palabras? Mejor, lo disfruto otra vez en silencio.

Miguel Cobo dijo...

Emilio, ¿qué tal acabo la noche?

***

Kape, quédate con Kavafis: Se inundó de sol y sedujo a la luna. Yo sólo soy el aprendiz.

***

Alberto, cerca del mar porque ... nacimos en el Mediterráneo (una península es casi una isla). Y sí, yo soy maestro, pero -como tú- de escuela. Kavafis habita en el Olimpo.

***

Ramón, Kavafis la utopía mediterránea; Pessoa, la atlántica.

***

María José, al mar siempre se vuelve. Para bien y para amar. Sabe a lágrima y a sal.


***

Marisa, el último paso darwiniano es el "homo erectus". Por algo será. El humor también es un fluido (poético-erótico).

***

Malena, adoro tus palabras y tus silencios.

***


Besos de sol, mar y luna para repartir.

Alberto Granados dijo...

Miguel yo ya no sé si se trata de estéticas preestablecidas, pero veo mejor tu poema que el de Kavafis. Puede parecer una estupidez, una lisonja hipócrita, una boutade o una simple gilipollez, pero es cierto.
Abrazo.

AG

PS Desde que he vuelto a poner los comentarios como Anónimo no tengo problemas.