jueves, 9 de junio de 2011

Amanece otra vez, pero ya es tarde



El miedo nos acecha como un tigre
oculto entre miradas y recelos.
Sentimos el peligro y nos angustia
su amenaza constante. Los gritos
del silencio hacen crujir la  noche
y nos perdemos huyendo hacia el pasado.
Mas seguimos la senda equivocada
buscando aquel refugio tras la esquina del tiempo.
La zarpa inesperada nos desgarra
cuando ya sin defensa, a contratiempo,
andamos confiados por las calles más iluminadas
y en la ciudad despierta, sucumbimos.
Amanece otra vez, pero ya es tarde.


                                ***

12 comentarios:

Kaperusita dijo...

Y tras un nuevo amanecer, otro desgarrador miedo acechando, a otro, a otros, pero siempre será como la primera vez.
Poderoso el miedo, Miguel, y tú lo has retratado como nadie ;-)

Alberto Granados dijo...

¿La vida como miedo y huida? ¿Las trampas de la vida, que mata cuando más seguro te crees? No queda salida en tu negro poema: la noche es miedo y el día es muerte... Muy negativo.

AG

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

No sé si es cine negro, filosofía de la pesimista, de la buena, de la que se mete en el cerebro, de la que te aturde o es la revelación de un corazón atormentado. Yo creo que es todo a la vez, Miguel, arracimado, convertido en un volunto poético, de una lírica condensada, sentenciosa por tramos. Andamos confiados en la luz, eso es cierto, pero hay que apreciar el sentido de la sombra, la belleza de lo oscuro, la inmediata sensación de placer que produce la tiniebla, el sentirnos a la vera del tigre y no saber si nos atacará o pasará de largo, mirándonos. El tiempo es el tigre. Sentimos el tiempo como sentimos un tigre. La zarpa son las horas. Ya ves. Más filosofía para empezar el jueves.
Va diciendo Ramón que busquemos hueco para barra en Córdoba.
Organice fecha, my good friend.

Rodolfo Serrano dijo...

Joder, todo el poema en ese verso final..

Ramón Besonías dijo...

Amanece, que no es poco.

Ya sé, es un consuelo de mínimos, pero ayuda a ir tirando.

Miguel Cobo dijo...

Kape, a veces aparece el instinto, la indefensión del animal (aun racional)que somos: El miedo, la incertidumbre, la soledad, el tiempo...He tratado de radiografiar poéticamente esas sensaciones.

Gracias. Un beso.

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Alberto, busco la raíz existencial del la angustia. El "fatum", el destino, el sino. ¿Es genético o está en los orígenes grecolatinos de nuestra cultura?. Nací en el Mediterráneooooo...

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Emilio, tu comentario debería ocupar el lugar del poema y viceversa. ¡Lo has clavado!
Por otra parte, el cine negro nos ofrece siempre imágenes sugerentes para ilustrar nuestros textos y al contrario.
Lo de la barra real, festiva, lo concretamos a través de e-mails.

À bientôt, mon ami.

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Rodolfo, el amanecer, territorio de ambigua luminosidad, es tarde para la noche precedente y temprano para el día venidero. Mi amanecer es más kavafiano que unamuniano.
Un abrazo.

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Ramón, qué bien traído el título de la excelenta película de José L.Cuerda.Buen contrapeso. Además, no por mucho madrugar, amanece más temprano.

Un abrazo, amigo.

Marisa dijo...

El miedo es el más temido autodepredador del ser humano. La zarpa del tigre es una caricia en comparación con esos afilados colmillos que hacen jirones a la esperanza.
Tremendo tu poema, noche sin amaneceres, flores de escalofrío en la piel.
Amaneciendo, un beso.

Miguel Cobo dijo...

Marisa, los cambios de estación, ya meteorológica, ya ferroviaria, producen estos desajustes anímicos. Como dice Emilio, el tiempo es tigre. Y el poeta, meticuloso (de "metus", miedo).
"Si amanece, nos vamos".

Besos al alba.

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

Qué hermoso, el texto y también el fotograma. ¿Es de "Noches blancas"? Si es así -estoy casi seguro-, alegría doble. Me gusta esta película inquietante, basada en un relato de Dostoievski. Riográfico abrazo!

Miguel Cobo dijo...

Acertaste, Joaquín: Es de "Noches blancas" (¡qué máquina!, como decían mis alumnos). Y debo dejar aquí constancia de que la imagen la elegí a posteriori. Me pareció muy sugerente e idónea para ilustrar el poema. Me alegro también doblemente de que te haya gustado.

Otro abrazo, amigo, desde la misma orilla.

No decir dijo...

Los gritos del silencio.

Miguel Cobo dijo...

No decir: Bienvenida a este espacio. Sin duda el silencio es el grito inmanente de la eternidad. Los gritos del silencio, también el título de una excelente película.

Un cordial saludo.