martes, 19 de enero de 2010

Obscena destrucción


La súbita,
canalla
y puta muerte
siembra su luz postrera
en la ciudad inerme.
Un dolor de ruina
en su tiniebla
sucede a la miseria de la calma.
Abre la tierra el vientre
de la isla indigente
-¡ay de ti!-
y pare una venganza incomprensible
de dios omnipotente
con un temblor de piedra
que sepulta.
Sólo un silencio inhóspito
y sin pájaros
respeta la telúrica injusticia
cebada en la pobreza ennegrecida
con alma de mujer
maquillada de zombie
que increpa a tu mirada compasiva:
Polvo, sudor y rabia
en Port-au-Prince.

           ***

Fotografía: Diario EL PAÍS

7 comentarios:

Ulysses dijo...

El titulo lo explica todo, obscena destrucción que cae sobre los mas pobres.

Muy buen poema

Saludos

Alfonso C. Cobo Espejo dijo...

Vaya poemazo papá!

Miguel Cobo dijo...

Si sirviera de algo...¡Qué tragedia!

Rigoletto dijo...

Aparte de que el poema es muy bueno (suena a repetitivo, lo siento, pero no encuentro más adjetivaciones), te invito a que busques las fotografías de Cristina García Rodero sobre Haití. Siempre kme parecieron mágicas. Ahora, se parecen tanto a la desgracia que han cogido una consistencia de tragedia. Un curioso cambio de significado por contexto.
Rigoletto

Anónimo dijo...

Un gran poema para una gran tragedia.Cuánta desolación aún después de un año!!.Marifé

aoplpo dijo...

!Impresionante!, saludos

Miguel Cobo dijo...

Amigo aoplpo, cuando la tragedia y la injusticia se alían, ¡qué desamparo! Produce hasta pudor escribir algo desde nuestros confortables hogares primermundistas. En fin, esto o callarse. O como dice Forges cada día en su viñeta: "Pero no te olvides de Haití"

Saludos y gracias por su visita