jueves, 24 de mayo de 2012

Sangra la flor del agua



                       Fotografía: Ellen Kooi


Ella, desmadejada sobre el río,
levemente retenida entre los juncos,
nunca amada doncella,
dormida a la deriva de sus sueños.

Sangra la flor del agua
pernoctando en los peces irisados.
La estrella más lejana se estremece
reflejada en sus ojos,
eterna en la soledad de su existencia.


Miguel Cobo


                 ***

9 comentarios:

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Creo que es el poema riográfico, el que te justifica entre los otros, el que te hace ser poeta. El título es majestuoso.

José Luis Martínez Clares dijo...

Coincido con Emilio. El río es la palabra. Abrazos

Alberto Granados dijo...

Soberbia referencia a la eterna Ofelia sin esperanzas. Uno de tus mejores poemas, diría yo: y es decir mucho.
Un abrazo,

AG

Marián dijo...

Una preciosidad que sale de un amante del preciosismo...no se me ocurre decirte más...

Muchísimas gracias, Miguel, por compartirlo. Un beso.

Juan Herrezuelo dijo...

Eternamente Ofelia, eternamente limo y sueño entre juncos, eternamente Moisés sin cesta. Y “pernoctando en los peces irisados”: qué imagen tan poderosa, Miguel. Siete versos plácidamente sobrecogedores y tan hermosos como el deseo de esa estrella de compartir soledad en la superficie de sus ojos.

Olga Bernad dijo...

Poema y fotografía comparten esa atmósfera prerafaelista de misterio y belleza. Eterna Ofelia de Millais siempre viva muriéndose.
Me ha gustado mucho.

Miguel Cobo dijo...

Emilio, si tú lo dices, río seré, mas río enamorado.

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José Luis, si existe la novela río, ¿por qué no la palabra-río?

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Alberto, a veces descubro al médium que llevo dentro. Tal vez sea eso.

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Gracias ti, Marián. Yo tendría que ir a contracorriente de don Antonio y deciros: Y al cabo todo os debo...

Un beso, fiel amiga.

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Juan, las estrellas brillan siempre en los ojos de los lectores de corazón generoso. Hasta este río llegan sus reflejos.
Así los versos fluyen.

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Hasta este río llega hoy la afluencia del Ebro. Un trasvase lírico que deborda la emoción. Tus palabras, a orillas del Guadalquivir, son algo más que una caricia perpleja. En "El mar del otro lado", querida Olga, hoy este río desemboca.

Besos.


Abrazos para todos. Y gratitud infinita por vuestros comentarios, agua vivificante para nuestro río.

XuanRata dijo...

Duerme tan solo, y tan sola. El río es su cómplice. Solo el poeta es el autor, y por tanto el culpable.

Un abrazo, Miguel.

María Victoria Prieto Grandal dijo...

Me ha emocionado el poema, me parece perfecto. Es muy difícil colocar adjetivos en estos casos, en los que algo nos mueve alguna fibra que nos lleva a otra época, por ejemplo, al momento en que leí "Hamlet" (creo que fue la primera obra que leí del inglés) me deslumbró y Ofelia se me quedó grabada para siempre, como otros personajes: Heatclif, no sé si está bien escrito, pero él me "ha perseguido" toda la vida. Y la foto, como versión moderna del cuadro de Millais, preciosa!