miércoles, 16 de mayo de 2012

Conciencia del río






Un río es algo que tiene una fuerte y marcada personalidad, es algo con fisonomía y vida propias. Uno de mis más vivos deseos es el de seguir el curso de nuestros grandes ríos, el Duero, el Miño, el Tajo,el Guadiana, el Guadalquivir, el Ebro. Se les siente vivir. Cogerlos desde su más tierna infancia, desde su cuna, desde la fuente de su más largo brazo, y seguirles por caídas y rompientes, por angosturas y hoces, por vegas y riberas. La vena de agua es para ellos algo así como la conciencia para nosotros, unas veces agitada y        espumosa, otras alojada de cieno, turbia y opaca, otras cristalina y clara, rumorosa a trechos. El agua es, en efecto, la conciencia del paisaje.


Miguel de Unamuno: Por tierras de Portugal y de España

10 comentarios:

Marisa dijo...

Pasear agarrados del brazo de esos ríos de nuestra geografía, es un viaje introspectivo a la conciencia del paisaje y a la nuestra propia.
Los escritores de la Generación del 98 bien que lo sabían y sentían, como nuestro querido Machado o el "lider" del grupo, el anárquico, adusto y personalísimo rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno.

Me encanta este escritor y el fragmento que has elegido de su ensayo "Por tierras de Portugal y España", me ha parecido brillante, Miguel.

Un beso riográfico.
Excelente el fragmento de

José Luis Martínez Clares dijo...

Unamuno ante la cámara. Observando, tal vez, el curso de la vida. A punto -quiero pensar- de hallar las palabras que acabo de leer. Abrazos río abajo

A.Torrante dijo...

¡Suerte con el emprendimiento! Yo cada vez que pasaba por un arroyo camino a un paraje cercano, siempre pensé que sería muy lindo poder recorrerlo en kayak. Sueños, sueños son...Abrazo!

Ars Natura dijo...

Algo parecido les ocurre a los caminos...

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Martín Adán dejó escrito que las vidas no son ríos y todo eso, cantado por los poetas, elevado a arte. Dice que las vidas son charcas pútridas, infectas. Lo he leído hoy.

XuanRata dijo...

Conciencia sentida. Qué buen proyecto para un viaje. Aquí en el norte, los ríos son tan cortos que una vida suya podría recorrerse apenas en un día: tal vez al revés, hacia las fuentes, sería un recorrido más apropiado, para llegar al final verdaderamente agotados y sedientos.

Alberto Granados dijo...

Un texto precioso y tan rico en sugerencias como cualquier camino, terrestre o fluvial. A fin de cuenta nuestras vidas son los ríos... Y en tu caso, Miguel, son mucho más.
Este Unamuno y este otor Miguel me han puesto a cavilar...
Gracias.

AG

Miguel Cobo dijo...

Marisa, recuerdo haber leído en la adolescencia una serie de ensayos de don Miguel agrupados bajo el título "Almas de jóvenes" (Colección Austral; serie verde) en el que figuraba "El perfecto pescador de caña" que, por lo que supe después, era el prólogo de la obra del mismo título de Izaak Walton. A saber si fue por entonces y por esa causa que empecé a fraguar mi conciencia riográfica. Los caminos del Señor y el curso de los ríos son inescrutables, amiga.

Un beso ribereño.

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José Luis, si nos guíamos por tu intuición poética y tu ojo fotográfico, seguro que fue así.

Un abrazo, amigo.

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Torrante, nuestro espíritu aventurero sigue siempre el curso de nuestros sueños, que también son los ríos.

Un cordialísimo saludo.

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Ars Natura, sin duda. Y, después de visitar tu blog, no solo en los ríos y en los caminos: en los desiertos, en los valles, en las montañas...¡En la Nturaleza toda!

Gracias por tu visita y ¡bienvenido!

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Emilio, exactamente: Como la conciencia.

Un abrazo. mon ami.

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Xuan, seguro que más de uno se te ha confesado y nos ha mostrado su alma desnuda a través de tu cámara.

Abrazo y admiración, Xuan.

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Miguel Cobo dijo...

Alberto, cuando creé el blog bajo el título de mi único librito editado, no fue mi intención ahondar en la conciencia riográfica, ni tuve el propósito de ensanchar sus estrictas orillas.Tan solo pretendía divulgar mis poemas antiguos a través de este prodigioso medio. Pero hete aquí que me vi desbordado, arrastrado , por la ingente cantidad de materiales de aluvión que la "crecida" me dejaba.
Como el río de la vida, exactamente.
Y así el río sigue su curso y os necesita en sus orillas, amigos.

Un fraternal y riográfico abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

Entre Migueles, eso sí es "el sentimiento riográfico de la vida"... Y en esa tu última respuesta a un comentario, cuánto hay de descubrimiento, tan ligado a los ríos y a sus fuentes: de la aventura del conocimiento, también del auto-...