jueves, 5 de enero de 2012

Desva...río




Bajo la noche fría que carcome el invierno
el turbio río se oculta.
Las gélidas estrellas diluyen en el agua
la luz de la ciudad vencida de cansancio.
El soto agazapado esconde su silencio
en la oscura floresta.
Las palabras perdieron su vigencia
contra la brisa húmeda del tiempo.
La dentellada negra del misterio desgarra
las orillas desoladas.
Ya el alma no es ingrávida y se hunde
y habita en el exilio de los peces.

                   ***

10 comentarios:

Alberto Granados dijo...

¡Qué río más triste nos traes hoy, Miguel! Un río muy distinto al habitual, símbolo siempre de la vida, de tu vida.
Espero que este descenso a los infiernos hidrográficos no signifique nada.
Un abrazo,

AG

Marisa dijo...

Desde el cielo hasta el suelo, estrellas y peces exiliándose en el misterio de tus versos riográficos.
Te dejo una sonrisa en un nenúfar ante tanta oscuridad y dentellada negra.
Dulce Noche de Reyes.
Un beso.

Miguel Cobo dijo...

Alberto, los caminos de la poesia, el cauce del río y los designios del señor de la inspiración son inescrutables.
Ya lo advertí en el título.
Un abrazo.

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Marisa, me amparo en tu sonrisa y espero al amanecer (esta noche no podría ser de otra forma)para desvelar todos los misterios.Para ello sigo la estela de tu cometa siempre.

Besos de nata y sueños.

Anónimo dijo...

La lápida de lo inevitable narras, más infinitamente peor sería no encontrar en ese cauce el reposo de tantos finales que dejan espacio para otros tantos comienzos.
Primera que te leo este año, Miguel y directa a mi entrecejo haciéndome pensar en lo que tú pensaste al escribirla.
Feliz año, amigo :)
Kaperusita

XuanRata dijo...

El otro lado siempre presente, tan cerca, donde antes que nada se ahogan las palabras.
Las dos orillas son el cielo y el limo. Entre ambas "nadeamos".

siroco dijo...

Cuando las almas pesan y los peces se exilian, los misterios nos desgarran de dolor, solo la belleza nos puede liberar, balsámicas palabras de compañía y entendimiento pueden ser un buen ungüento.

Un abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

Ese segundo verso me ha traido de inmediato, en el eco de su ritmo, aquel "El ciego sol se estrella". La poesía, como la música, tiene virtudes asociativas; los versos se hunden en la memoria y habitan en el exilio de la métrica inconsciente. Ya ves: tu desva...río desembocó en este mío. Un fuerte abrazo, Miguel.

Rodolfo Serrano dijo...

Mágico exilio de los peces.

Miguel Cobo dijo...

Kape, no pienso demasiado cuando escribo versos: me dejo arrastrar por el río incobtenible -y a veces turbulento- de las palabras.

***

Las dos orillas son metáfora y son parábola. Son utopía y son misterio. Son teoría y son realidad.También en el río de la vida.

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siroco, tus palabras traen aquí el viento cálido de tu nombre que en una noche de invierno, junto al río, son bienvenidas. Como tú.

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Juan, sin desdeñar al machadiano modo ni tan siquiera las romanzas de los tenores huecos y aun menos el coro de los grillos que cantan a la luna, la poesía en la que creemos -y crecemos- se nutre del manantial de las sugerencias, de las insinuaciones, de las virtudes asociativas...¿Qué sería de este río sin vuestros afluentes?


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Rodolfo, preferible el exilio, desde luego, a la "agonía de los peces fuera del agua" que filmara Rovira Veleta.


Abrazos y agradecimiento equitativamente repartidos, amigos.

Miguel Cobo dijo...

Xuan, el segundo comentario orilló tu nombre. Lejos de mí la intención de "nadearte".

Kape, hablaba del río incontenible (su corriente). Mi apellido arraigó en el adjetivo.