jueves, 10 de junio de 2021
lunes, 7 de junio de 2021
Aforismos y otras reflexiones
En mi mundo interior habita un exiliado.
***
Las buenas ideas dejan de serlo cuando se convierten en inquebrantables ideales.
***
Quien solo confía en sus ojos no lo ve todo.
***
En el monólogo interior tu personaje recita la verdad.
***
La sed del impaciente derrama el agua.
***
La verdad se erosiona por la acción corrosiva de la saliva.
***
Miguel Cobo Rosa
jueves, 12 de septiembre de 2019
Reseña del Diario del Funambulista por Francisco Gil Craviotto
Miguel Cobo Rosa es un poeta de Jaén
(Torreperogil, 1949), afincado, desde hace cuarenta años, en Córdoba. Las
primeras referencias de su existencia me llegaron a través del también escritor
y amigo Alberto Granados Palacios. De boca de Alberto supe que ambos hicieron
el servicio militar en la misma ciudad y en el mismo cuartel (el desaparecido
regimiento de artillería de campaña 42 de Córdoba) y que fue en ese cuartel
donde se forjó su amistad. En los ratos que los soldados tenían libres,
mientras los otros hablaban de fútboles, toros o putas, ellos se entretenían
comentando el último libro que había salido al mercado o el último que ellos
acababan de leer. Una sabia manera de superar el traumatismo del cuartel y de
la mili en la que, según el escritor Octave Mirbeau, el hombre termina siendo
menos que un animal, menos que un árbol, menos que una piedra: tan sólo un
número. Ahora, muchos años después, jubilados de sus actividades docentes, los
dos son escritores con varias obras publicadas y, aunque uno vive en Granada y
el otro en Córdoba, mantienen intacta la amistad a través del correo
electrónico y el teléfono. De vez en cuando también intercambian viajes, sobre
todo cuando alguno de los dos saca a luz un nuevo libro.
Ha sido así como
me ha llegado el último poemario de Miguel Cobo. “Diario de un funambulista” es
su título y está publicado en Córdoba, en la colección de poesía Año XIX de la
editorial Detorres.
Con anterioridad Miguel Cobo ya había
publicado estos tres libros:
“Ríografía” (2008). Una biografía poética
protagonizada por él y el río Guadalquivir.
“Manual de insomnios” (2015)
“Tautogramas/ pensamientos emergentes de una mente sumergida”
(2018).
Este último libro de Miguel Cobo
comprende cuarenta y dos poemas, todos de una extensión reducida –los más
extensos se aproximan a la página-, y escritos con un lenguaje y estilo que los
hace accesibles a toda persona de una cultura media aceptable. Desde el
comienzo se destaca el gusto del autor por la metáfora y la alegoría, a veces
tan alejadas de los tópicos que se aproximan a las greguerías de Gómez de la
Serna:
En las cabezas de alfiler
hay pensamientos de hormigas prehistóricas.
También, junto a este
gusto por los tropos, llama la atención la huella de los grandes poetas del
pasado, especialmente Jorge Manrique, Luis de Góngora y Gustavo Adolfo Bécquer,
del que Miguel Cobo nos ofrece una bella reconstrucción del poema del arpa
olvidada en el ángulo oscuro del salón. En otro poema alude al tema de qué es
poesía. Tema que ya trató Gustavo Adolfo Bécquer y resolvió a su manera,
confundiendo belleza con poesía, que son cosas muy diferentes, como ya demostró
muy bien Rafael Morales con su “Cántico doloroso al cubo de la basura”.
El paisaje urbano de
Córdoba hace acto de presencia, con su río y su puente romano, en el primer
poema. También hay alusiones al paisaje urbano de París, recordando otro de los
numerosos puentes del Sena, y a uno de sus cantantes ayer muy de moda, Charles
Trenet, hoy completamente olvidado. Tampoco faltan aquí, allá y acullá,
alusiones a la naturaleza, flores, pájaros, amores, infancia, dolor y tristeza.
Hay en este libro un
poema de tal enjundia y mensaje que se destaca de todos los demás. Con toda
sinceridad, tengo que confesar que este poema es el que me ha llevado a hacer
el comentario de la obra. Su título es muy breve, “Patria”, y su extensión
también: sólo diecisiete versos. Ni siquiera llega a una página completa. Sin
embargo, suficiente para situarnos al autor al margen de toda patriotería, de
todo militarismo, pero sin renunciar a la evocación de la infancia y a un
pasado lleno de emoción y recuerdos. Es precisamente, en la conjunción de esos
dos temas tan distintos, –negación de todo patrioterismo y rememoración de la
infancia-, donde está el mayor acierto del poema. Juzgue el lector a través de estos
cuatro versos, métricamente resueltos en dos humildes pareados, con los termina
el poema:
Mi patria era una plaza y un abuelo
y la banda de música del pueblo.
Mi patria verdadera fue ser niño
y en la infancia dejé mi patriotismo.
Al terminar la lectura
de “Diario del funambulista” uno no sabe muy bien cómo calificar el libro. ¿Último
destello del culteranismo gongorino? ¿Neo romántico? ¿Súbito renacer del surrealismo? ¿Nueva
sentimentalidad? ¿Híbrido de todos ellos? Acaso en esa postura al margen de
grupos y tendencias, que impide encasillar autor y libro, esté su mayor mérito.
Francisco Gil Craviotto.
Foto: Antonio Arenas
***
Foto: Antonio Arenas
***
https://albertogranados.wordpress.com/2012/05/21/francisco-gil-craviotto-academico/
miércoles, 19 de junio de 2019
Soneto surrealista , acróstico y con estrambote "universo"
A Alberto
Granados, la
tarde que descubrimos “Últimas tardes con Teresa” en la Biblioteca de
Oficiales del R.A.C.A 42 de Córdoba.
Abrió el tiempo su libro en un momento
Ligado a aquel cuartel por el destino.
Buscábamos un techo clandestino
Entre falsas estrellas y armamento.
Recuerdo un oficial de complemento
Torpe al pie del cañón. Tal desatino
Orientó nuestros pasos hacia el vino,
Ganado en la cantina al desaliento.
Torpe al pie del cañón. Tal desatino
Orientó nuestros pasos hacia el vino,
Ganado en la cantina al desaliento.
Reconocí a Marsé la última tarde
Al lado de Teresa: Tú lo viste.
No así el teniente Rosas. Un alarde:
Al lado de Teresa: Tú lo viste.
No así el teniente Rosas. Un alarde:
Al arriar bandera, sable en ristre,
Dudé un momento si callar cobarde
O saludar en posición de firme.
Dudé un momento si callar cobarde
O saludar en posición de firme.
Solo se oyó silbar al Pijoaparte.
***
Miguel Cobo Rosa
lunes, 17 de diciembre de 2018
El Río de tu Sueño
Canción
El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.
El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.
Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días.
Mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...
Con mi remo inútil, a lo largo de las noches,
busco el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.
***
Leopoldo Marechal
De "Días como flechas" 1926
Imagen: Paul Klee 'Exotic River Landscape' 1922
El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.
El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.
Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días.
Mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...
Con mi remo inútil, a lo largo de las noches,
busco el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.
***
Leopoldo Marechal
De "Días como flechas" 1926
Imagen: Paul Klee 'Exotic River Landscape' 1922
viernes, 6 de abril de 2018
Elipsis
Por la ribera, en mi ilusión, medito
la alegría que ocurre en el momento
en que el guijarro alcanza al infinito.
Por la ribera en mi ilusión medito
la mano, el lance, el agua, el salto, el rito
de ampliarse más allá del pensamiento.
Por la ribera, en mi ilusión, medito
la alegría que ocurre en el momento.
***
***
Pedro Poitevin
Traducida del inglés por su autor
Traducida del inglés por su autor
V.O.
EllipsisDown by the river, in my mind, I see
happiness happens only in the moment
the skipping pebble meets infinity.
Down by the river, in my mind I see
the hand, the flick, the waves, no time for me
to amplify, explain, interpret, comment.
Down by the river in my mind, I see
happiness happens only in the moment.
***
viernes, 19 de enero de 2018
Mi río
Foto: Hilario Barrero
Hemos tenido suerte,
Hemos tenido suerte,
pudimos caminar
junto a la muerte
que se llevó la luz de aquel verano.
Cuando esté señalado con la sombra amarilla
una cosa te pido:
para entrar en el mar
y olvidar lo vivido,
ofréceme tu mano
y ayúdame a llegar a la otra orilla.
***
Hilario Barrero
***
Hilario Barrero
martes, 22 de agosto de 2017
Barcelona
Foto: Colita
Acróstico para una oración
Acróstico para una oración
Balada triste de trompeta
A media tarde suena trágica
Rauda la muerte siega La Rambla
Cierne su manto de flores negras
Enarbola con furia su guadaña.
Lejos se escuchan los lamentos
Oraciones y lágrimas sin nombre.
Ningún dolor agosta la esperanza:
Amanece otra vez, la ciudad vence.
A media tarde suena trágica
Rauda la muerte siega La Rambla
Cierne su manto de flores negras
Enarbola con furia su guadaña.
Lejos se escuchan los lamentos
Oraciones y lágrimas sin nombre.
Ningún dolor agosta la esperanza:
Amanece otra vez, la ciudad vence.
***
Miguel Cobo Rosa
Miguel Cobo Rosa
lunes, 19 de junio de 2017
El llano en llamas
Autorretrato de Juan Rulfo en el Nevado de Toluca, década de 1940
Muy abajo el río corre mullendo sus aguas entre sabinos florecidos; meciendo su espesa corriente en silencio. Camina y da vuelta sobre sí mismo. Va y viene como una serpentina enroscada sobre la tierra verde. No hace ruido. Uno podría dormir allí, junto a él, y alguien oiría la respiración de uno, pero no la del río. La yedra baja desde los altos sabinos y se hunde en el agua, junta sus manos y forma telarañas que el río no deshace en ningún tiempo.
***
Juan Rulfo
(El hombre- El llano en llamas)
domingo, 22 de enero de 2017
Fandango
Fotografía de José Manuel Vilaboa
Pasaba mirando el río,
mirando el río pasabas
y entre las aguas nos vimos.
Benditas las agua claras
donde el amor se nos vino.
***
Mercedes Elorza
Pasaba mirando el río,
mirando el río pasabas
y entre las aguas nos vimos.
Benditas las agua claras
donde el amor se nos vino.
***
Mercedes Elorza
domingo, 25 de diciembre de 2016
Miguel (Retrato impresionista)
Es un poeta hecho
de contemplar los ríos,
discurrir bajo puentes
como un rumor de agua,
hender los dulces vados,
acariciar orillas
y desembocaduras.
Es un poeta amigo
de los blues,del jazz,
los fados melancólicos,
el alocado ritmo
de las sambas,las voces
dulces de las cantantes.
Es un poeta dado
a los alegres juegos
de los abecegramas,
del calambur burlón,
el insensato oxímoron,
las palabras con eco,
las multianagramáticas
y las más singulares
maneras del decir.
Es un poeta que ama
los trenes en la noche,
sus silbidos profundos,
las estaciones llenas
de soledad al paso,
los pasos a nivel
de los caminos viejos
y los cambios de agujas
que el destino maneja.
de contemplar los ríos,
discurrir bajo puentes
como un rumor de agua,
hender los dulces vados,
acariciar orillas
y desembocaduras.
Es un poeta amigo
de los blues,del jazz,
los fados melancólicos,
el alocado ritmo
de las sambas,las voces
dulces de las cantantes.
Es un poeta dado
a los alegres juegos
de los abecegramas,
del calambur burlón,
el insensato oxímoron,
las palabras con eco,
las multianagramáticas
y las más singulares
maneras del decir.
Es un poeta que ama
los trenes en la noche,
sus silbidos profundos,
las estaciones llenas
de soledad al paso,
los pasos a nivel
de los caminos viejos
y los cambios de agujas
que el destino maneja.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
La danza de las siete lunas
Baila la noche
con sus tules de sombrala danza
de las siete lunas
y la contempla
la dama insomne
del amor perdido.
Cuando amanece,
los lazos del recuerdo
pintan sus ojos
desvalidos de sueño
otro verano.
***
Miguel Cobo Rosa
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Ensayo sobre el tedio
Imagen: Quint Buchholz
Llega el tedio. Se instala en la quietud.
Vana memoria hueca de las horas
perdidas del desvelo. Insonoras
ausencias, latidos de infinitud.
Cansado el río, del cauce su virtud
desvirtuada, ya extraña las demoras
del afluente secreto que tú añoras
seco ya de recuerdos. Senectud
del alma sola en su ancestral caverna,
sus ciervos en rupestre cacería
asaeteados por la flecha eterna.
No hay aire en la invernal monotonía
del silencio embridado en la galerna
del tiempo en su callada sinfonía.
***
Miguel Cobo Rosa
Vana memoria hueca de las horas
perdidas del desvelo. Insonoras
ausencias, latidos de infinitud.
Cansado el río, del cauce su virtud
desvirtuada, ya extraña las demoras
del afluente secreto que tú añoras
seco ya de recuerdos. Senectud
del alma sola en su ancestral caverna,
sus ciervos en rupestre cacería
asaeteados por la flecha eterna.
No hay aire en la invernal monotonía
del silencio embridado en la galerna
del tiempo en su callada sinfonía.
***
Miguel Cobo Rosa
martes, 6 de diciembre de 2016
Blues del tren
Cuando subas al tren para el destierro
anhela que el destino sea irreal.
Quizá te espere Luna en la estación del Norte
y ella oculte su cara para hacerte sufrir.
Saluda a los viajeros que se crucen contigo
(puede que uno de ellos sea tu gran amor).
Deseo que la noche se parezca al viaje:
fría bajo las estrellas y cálida en el bar.
Deja el coñac que fluya de la copa al cigarro,
puede que el alma cambie de estado mineral.
Era un gas venenoso de mordedura incierta
y líquido elemento que te hiciera llorar.
Si es sólido al bajarte procura que sea negro
el carbón combustible de este lánguido blues.
Pero piensa: el más puro carbono que conoces
puede ser el diamante que fue su corazón.
***
Miguel Cobo
Arreglos y música: Luis Lara.
Fotografía: Atardecer en la estación de Sablé sur Sharte.
Alfonso Carlos Cobo.
CÉFIRO
Nos adorna el paisaje.
Por ejemplo,
ella deja que el sauce le roce con sus ramas
y yo que el céfiro caliente deposite jazmín
en mi barbilla.
Por ejemplo,
ella deja que el sauce le roce con sus ramas
y yo que el céfiro caliente deposite jazmín
en mi barbilla.
Estiramos los cuerpos junto al río
como si fuesen rocas decorando la tarde.
como si fuesen rocas decorando la tarde.
Ella contempla el agua ondulando la luz,
la luz contempla el agua ondulándola a ella.
la luz contempla el agua ondulándola a ella.
Se aleja la ciudad desde nuestras riberas,
pero vienen abejas con su baile celeste
y caballos y vacas jugando como perros.
–Las bestias– me susurra –son caricias del agua.
pero vienen abejas con su baile celeste
y caballos y vacas jugando como perros.
–Las bestias– me susurra –son caricias del agua.
El céfiro caliente se cuela entre nosotros
llevándose las ramas de sauce de su pelo
y el jazmín que perfila de blanco mi barbilla.
Observamos la luz ensortijar el río
y el río nos observa envueltos en el céfiro.
Ya no somos dos ciegos que tiemblan ante el alba,
ahora somos videntes desvelando las sombras.
llevándose las ramas de sauce de su pelo
y el jazmín que perfila de blanco mi barbilla.
Observamos la luz ensortijar el río
y el río nos observa envueltos en el céfiro.
Ya no somos dos ciegos que tiemblan ante el alba,
ahora somos videntes desvelando las sombras.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Regresar en septiembre
Regreso ahora al estudio mientras duermes
en la estancia contigua y yo te escribo
esta carta sin fecha, en mi desvelo,
pues sé que el sueño es cómplice y espera.
Suena en la radio Darkness y amortigua
los últimos ruidos vecinales,
como si el viejo Leonard no ignorara
que su voz acompaña a la cisterna
del cuarto izquierda y su rumor de río.
Indolente la sábana te cubre
e ilumina en penumbra mi deseo.
La carta era impaciencia y la rubrico
descubriendo otra noche entre tus brazos,
mientras la luna azul entra en lo oscuro.
***
***
Miguel Cobo
***
viernes, 3 de junio de 2016
"Mi leal traidora inspiración"
El Poeta Halley - Love of Lesbian (Con Joan Manuel Serrat) *
Me atraparás al vuelo y nunca a la pared
Y si me dejas aire en tus líneas dormiré
Palabras de una musa de baja maternal
Puede que al fin me conozcan muy bien
Si fueran puntos grises mis rarezas cada tara que cree
De seguirlos con un lápiz al final verías mi cara en el papel
Por eso estoy por aquí otra vez
Rebuscando en mi almacén esa palabra con su débil timidez
Ojalá encuentre la forma, más me vale, tengo un tema que acabar
Si no aparece nunca o entiendo que no di con la palabra justa
Y cuando al fin la encuentro
Llega aquel mar de dudas
Si cuando me decido tú me detienes
Siempre
Me aprietas justo aquí
Dices no, mi leal traidora inspiración
Cuando apareces menos soy
Y soy yo
Te quedarás dormida, menuda novedad,
Es peor mi geniocidio cuando no te dejo hablar
En la autopista de la vida si te saltas la salida hay que esperar
Puede que no haya aprendido a aceptar
Que escuadrones de moral judeocristiana con su culpabilidad
Nos seguirán por tierra, por el aire y sobretodo por amar
Puede que esté demorando la acción
A los doce tuve un sueño en que ganaba pero el sueño me venció
Desde entonces mis derrotas son las huellas del carné de ese tal yo
Ahora escúchame, ya he encontrado la palabra justa
Mejor prepárate, tiene algo que a todos asusta
Sí, la voy a soltar, la quiero soltar
Pronunciaré esperanza, la gritaré por dentro
Si es lo que hace falta
La escribiré mil veces
Me alejaré de espaldas
Quizás de repetirla algo me quede
No puedo permitir tu negación
Mi leal traidora inspiración
De intermitente aparición
Como un ángel hallado en un ascensor
Que bien funcionas como recuerdo.
[Recita Joan Manuel Serrat]
Acojo en mi hogar
Palabras que he encontrado abandonadas en mi palabrera
Examino cada jaula y allí, narrando vocales y consonantes
Encuentro a sucios verbos que lloran después de ser abandonados por un
Sujeto que un día fue su amo
Y de tan creído que era prescindió del predicado
Esta misma semana han encontrado a un par de adjetivos trastornados,
A tres adverbios muertos de frío
Y a otros tanto de la raza pronombre
Que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño
Se llama entonces a las palabras que llevan más días abandonadas
Y me las llevo a casa
Las vacuno de la rabia
Y las peino a mi manera
Como si fueran hijas únicas
Porque en verdad todas son únicas
Acto seguido y antes de integrarlas en un parvulario de relatos o canciones
Les doy un beso de tinta
Y les digo que si quieres ganarte el respeto nunca hay que olvidarse los
Acentos en el patio
A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas
Y yo solo observo como juegan en el patio de un poema
Casi siempre te abandonan demasiado pronto
Y las escuchas en bocas ajenas
Y te alegras
Y te enojas contigo mismo como con todo lo que amamos con cierto egoísmo
Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
Acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
Siempre fiel, siempre contigo
Pero todo es ley de vida
Como un día me dijo el poeta Halley,
Si las palabras se atraen, que se unan entre ellas
Y a brillar, que son dos sílabas.
***
*Con mi gratitud a María Jiménez Aguilar que me regaló y descubrió esta canción
martes, 5 de abril de 2016
Monodiálogos frente al espejo
Monodiálogos frente al espejo
Antonio Fernández Ferrer
Editorial Nazarí. Granada
Con la doble llave de la joven Editorial Nazarí abrimos la cuidada edición de “Monodiálogos frente al espejo” de nuestro amigo Antonio Fernández Ferrer, su nueva singladura literaria que partió “Desde el puerto de la Utopía” para llegar hasta nosotros con la misma nave creativa, pero con nuevas velas/páginas y viento fresco que impulsa su mente inquieta.
El título es ya de por sí definitorio de la intención de Antonio, que busca al interlocutor más próximo en sí mismo, a través de su reflejo especular, impelido por la imperiosa necesidad de interpelarse, de aludirse y de responderse, como testigo insoslayable de una realidad que se planta ante él –un él que también es nosotros, sus lectores- y le exige una respuesta inmediata y comprometida, ora irónica, ora reflexiva, a cuanto acontece y le inquieta. O le preocupa. O le sensibiliza.
“Converso con el hombre que siempre va conmigo”, decía su genial homónimo, pero Fernández Ferrer, no pretende como Machado el soliloquio, ni aplaza ningún diálogo “ad futurum” con la divinidad. Antes al contrario, resuelve en planteamientos, nudos y desenlaces sucesivos los temas que aborda en los artículos que integran las 86 páginas que despliegan un abanico caleidoscópico, transversal, polícromo, cambiante, ágil y deslumbrante para el lector. Y todo ello plasmado con un estilo ya periodístico, ya intimista, que nos atrapa de la primera a la última página.
Antonio Fernández Ferrer
Editorial Nazarí. Granada
Con la doble llave de la joven Editorial Nazarí abrimos la cuidada edición de “Monodiálogos frente al espejo” de nuestro amigo Antonio Fernández Ferrer, su nueva singladura literaria que partió “Desde el puerto de la Utopía” para llegar hasta nosotros con la misma nave creativa, pero con nuevas velas/páginas y viento fresco que impulsa su mente inquieta.
El título es ya de por sí definitorio de la intención de Antonio, que busca al interlocutor más próximo en sí mismo, a través de su reflejo especular, impelido por la imperiosa necesidad de interpelarse, de aludirse y de responderse, como testigo insoslayable de una realidad que se planta ante él –un él que también es nosotros, sus lectores- y le exige una respuesta inmediata y comprometida, ora irónica, ora reflexiva, a cuanto acontece y le inquieta. O le preocupa. O le sensibiliza.
“Converso con el hombre que siempre va conmigo”, decía su genial homónimo, pero Fernández Ferrer, no pretende como Machado el soliloquio, ni aplaza ningún diálogo “ad futurum” con la divinidad. Antes al contrario, resuelve en planteamientos, nudos y desenlaces sucesivos los temas que aborda en los artículos que integran las 86 páginas que despliegan un abanico caleidoscópico, transversal, polícromo, cambiante, ágil y deslumbrante para el lector. Y todo ello plasmado con un estilo ya periodístico, ya intimista, que nos atrapa de la primera a la última página.
Es así como nos implica el autor en su original
desdoblamiento, para que le acompañemos a él y a su “alter ego” en sus
“Encuentros, Reencuentros y Desencuentros” (los tres epígrafes en los que
encuadra sus monodiálogos). Nada humano de lo que les afecta nos es ajeno: la
actualidad nacional e internacional, sus preocupaciones y contradicciones; sus
rutinas y su nostalgia…Y aquellas pequeñas cosas serratianas que nos hacen
formar parte de su entramado vital.
Sentido crítico, sensibilidad creativa, transversalidad
temática. Vértices de un triángulo cuyo perímetro recorremos con nuestros ojos
lectores y en cuya área nos hallamos, multiplicando su base conceptual por su
altura dialéctica y dividiendo por dos (él y su reflejo) y recrearnos, bien leyendo de un tirón o a la
“rayuela”. Se toca, se gusta, se ve, se oye, se saborea este espejo
multisensorial, cuyos destellos son música, microrrelato, ¡soneto!... para acabar en un artículo-epílogo que se ha empeñado, tal vez
sin proponérselo, en mantener el libro abierto “sine die”: Elecciones y realidad. Una realidad que supera a la ficción y una última palabra
premonitoria: Continuará. En ella estamos.
***
Miguel Cobo Rosa
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