sábado, 30 de enero de 2010

Ludismos y otras incongruencias (ampliables)


Hamlet rizando el rizo: "¿Ser o no ser? ...¿Esa es la cuestión?"


Liverdad: La verdad te hará libre.


Pimiento = 3'1417 (El significado de la expresión "me importa un pimiento" es , como se ve, perfectamente cuantificable)


Egoistmo: Cordón umbilical.


Pariéntesis: Pausa en la conversación familiar.


Filosofea: Insulto infantil a Filomena.


Gastroenteraitis: Trastorno gástrico-mental producido por exceso de prepotencia (o de preimpotencia).


Nada: Adán vuelto a su origen.


Penetente: Varón piadoso que se mortifica practicanto la abstinencia.


Ostracinismo: Actitud de quien se encierra en su propia mentira.


Tranculizante: Supositorio anal-gésico


Piedad: 3'14 + 16 años (o más)


Calectura: Febrícula que produce la lectura de incongruencias.(Póngase el termómetro)


-Obedecer, ¿es un acto de sumisión o de disciplina?
-Su misión es obedecer, no preguntar.


Sacrivicio: Acción de seguir fumando (sobre todo tras leer las últimas advertimágenes en las cajetillas).


Culturismo: Turismo muscular (nada cultural).


Preimpotencia: Vigor sexual del macho ibérico en su conversación habitual.


Himeneo: Eso, y meneo.


Sentimiento: El que expresa el falso amor (s(i) en ti pienso).


Incrementir: Mentir compulsivamente, sumando nuevas mentiras.


Semental:...no seas irreflexivo.

jueves, 28 de enero de 2010

Por aquí pasa un río

video

Por aquí pasa un río.
Por aquí tus pisadas
fueron embelleciendo las arenas,
aclarando las aguas,
puliendo los guijarros, perdonando
a las embelesadas
azucenas…

No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti
el reflejo, mirándose en tu espalda.

Si vas deprisa, el río se apresura.
Si vas despacio, el agua se remansa.



Texto: Ángel González. Canta: Pedro Guerra

jueves, 21 de enero de 2010

Carta de Albert Camus a su profesor


París, 19 de noviembre de 1957.

Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo.

Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.

Lo abrazo con todas mis fuerzas.

Albert Camus.



Esta carta se la escribió a su maestro de escuela cuando recibió el premio Nobel de Literatura.

miércoles, 20 de enero de 2010

BESTIARIO


MANUEL VICENT 18/01/2004

Como cualquier niño rural, desperté al uso de razón sabiendo de antemano que había palomos en el palomar, gallinas en el gallinero y gatos que querían comerse al jilguero en la jaula. Gracias a las enseñanzas de un tío cazador que me llevaba consigo por el monte, a muy tierna edad supe la diferencia sutil que había entre las cagarrutas de conejo y las de liebre, y no es que uno fuera experto en alimañas, pero antes de conocer que hubiera un Dios en el cielo, descubrí las huellas de zorra y de jabalí en la tierra. La primera noción de lo sagrado la experimenté ante la baba de un perro rabioso que iba perdido por una calle abrasada de agosto bajo el fulgor de la cal. De niño, tenía la gracia de adivinar la piedra del barranco que guardaba debajo un nido de alacranes y todavía puedo convocar el rastro de hedor acre que dejaba extasiado en el aire de azahar el paso del ganado cabrío. Los animales a mi alcance fueron la primera extensión de los sentidos hasta el día en que intenté que participaran en la cultura. Una tarde pesqué una rana y una anguila en una alberca llena de limo, las introduje en un bote y las llevé a la escuela para hacerle un homenaje al maestro don Ramón. Era el mes de mayo y en un armario abierto del aula se había montado un altar a la Virgen. El maestro depositó la rana y la anguila junto a varios búcaros de rosas y todos cantamos venid y vamos todos con flores a María y aunque la rana no croó y la anguila permaneció callada, poco después supe que en el paraíso las serpientes hablaban con una manzana en la boca prometiéndonos la inmortalidad y que en otro tiempo hubo escarabajos de oro, leones alados, dioses con cabeza de ave, chivos expiatorios, dragones que llevaban la solución de los enigmas grabada en el rabo, así como en Delfos una serpiente pitón salía drogada del cesto y daba presagios cuando se la interrogaba antes de emprender cualquier empresa. Desde el fondo de la locura humana estos monstruos se encaramaron a los capiteles de las catedrales y también se asomaron por las cornisas y pináculos en forma de gárgolas y basiliscos. Algunos demonios fueron chacales. Este bestiario alucinante convive en nuestro inconsciente en compañía del gato y del jilguero que desarrollaron nuestros sentidos en la niñez. Ayer fue día de San Antón, patrono de los animales y también de esa fiera dormida que todos llevamos dentro. Si a lo largo de la vida aquel gato no se le ha comido el jilguero, este hecho deberá usted tomarlo como una hazaña del espíritu. Enhorabuena.

martes, 19 de enero de 2010

Obscena destrucción


La súbita,
canalla
y puta muerte
siembra su luz postrera
en la ciudad inerme.
Un dolor de ruina
en su tiniebla
sucede a la miseria de la calma.
Abre la tierra el vientre
de la isla indigente
-¡ay de ti!-
y pare una venganza incomprensible
de dios omnipotente
con un temblor de piedra
que sepulta.
Sólo un silencio inhóspito
y sin pájaros
respeta la telúrica injusticia
cebada en la pobreza ennegrecida
con alma de mujer
maquillada de zombie
que increpa a tu mirada compasiva:
Polvo, sudor y rabia
en Port-au-Prince.

           ***

Fotografía: Diario EL PAÍS

domingo, 17 de enero de 2010

¿Copos?


-No sé...¿Será la nieve
que apocopa con copos
la blancura
escribiendo su nombre en los tejados
de esta ciudad del sur
sin su costumbre?

(El dios del frío invierno
se rasca la cabeza pensativo)


Foto: Mª Carmen Espejo

jueves, 14 de enero de 2010

Riogénesis ( II )


Antes de que la roca abriese sus entrañas
bajo la luz herida del amanecer,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que el agua brotase como sangre
de las alas del águila en la cumbre,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que la lluvia generosa cayera
sobre la tierra virgen sin rumor de caminos,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que los ciervos bramaran en la noche
sus canciones de celos ancestrales,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que mis manos convertidas en cuenco
apagaran la sed y encendiesen el fuego,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que la luna huyera con el viento
y su llama incendiara los olivos de plata,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que mis genes convergiesen en astros
sobre los campos altos de orgullosos cuchillos,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que el misterio que engendró la palabra
atravesara el tiempo que llega hasta mis dedos,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes de que las yeguas salvajes de la sangre
corrieran por mis venas cuando rocé tu seda,
he soñado este río,
he soñado este río.

Antes del mineral y la fecunda siembra,
del verso y del insomnio que lo engendra,
he soñado este río,
he soñado este río.



Imagen: Eco y Narciso. J.W. Waterhouse

lunes, 11 de enero de 2010

Riogénesis ( I )



Agua, fuego, tierra, viento.
Agua en tu boca sedienta,
fuego en tu vientre profundo,
tierra de la buena siembra,
viento en tu cabello suelto.

Agua, fuego, tierra, viento.
Agua en tus mares de arena,
fuego en tus nieves eternas,
tierra en tu nombre planeta,
viento en tus sueños etéreos.

Agua, fuego, tierra, viento.
Agua que apaga mi fuego,
fuego que incendia mi tierra,
tierra que se lleva el viento,
viento que agita mi agua.

Agua, fuego, tierra, viento.
Agua lluvia, agua río;
fuego llama, fuego incendio;
tierra madre, tierra tumba;
viento soplo, viento aliento.

Agua, fuego, tierra, viento.


Ilustración: Los cuatro elementos (Rafael Alberti)

domingo, 3 de enero de 2010

Un árbol, un hijo, un libro



Te persiguen las dudas
de tus vidas frustradas.
Las palabras no dichas
te buscan en los ecos
de otras voces más nítidas.
Alguien sembró otro árbol
en la tierra del hijo
que tú nunca engendraste.
Y el libro nunca escrito
deshojará sus páginas
en el bosque del tiempo.


Imagen de Quint Buchholz
           
              ***
Miguel Cobo Rosa

viernes, 1 de enero de 2010

Niebla


Hay páramos del tiempo que amanecen al alma
con una densa niebla de melancolía.
Esta inquietud meteorológica acecha a los relojes de las estaciones
por donde los viajeros yerran como fantasmas
que perdieron su tren.
¿Quién colgó el calendario con las fechas marcadas
en la pared de enero?
¿Qué equipaje de dudas arrastra nuestra sombra
sin saber su destino?
Mañana el sol de invierno calentará la vida
para seguir soñando.